La manta térmica para prevenir los daños por bajas temperaturas

Una solución eficiente y barata para prevenir los daños causados por las heladas y vientos fríos en nuestras plantas es la manta térmica. Es una manta fina de filamento de polipropileno que se coloca fácilmente sobre las plantas sin causarles daño ya que es un material permeable y muy ligero. Está estabilizada a los rayos ultravioleta para su uso en exterior. Existe en diferentes grosores, siendo la más utilizada la de 17 g/m2 que aumenta la temperatura unos 3-4º C. Puede ser reutilizada si se guarda con cuidado de un año para otro, aunque al ser un material bastante asequible, en los grandes cultivos suele utilizarse una sola vez. La colocación sobre un cultivo es muy sencilla, simplemente se extiende sobre el mismo cubriendo por completo las plantas. Al ser un material totalmente permeable no es necesario quitar la manta para el riego o tratamientos fitosanitarios. Además, no absorbe agua y seca inmediatamente tras el riego o la lluvia evitando que en ella se acumule humedad y la proliferación de enfermedades.

A veces en nuestro jardín tenemos plantas que no están totalmente adaptadas a nuestro clima y se producen daños durante el invierno. Estas plantas pueden cubrirse durante el invierno con la manta térmica de forma que los daños por el frío sobre las plantas disminuyan. En los extremos se recomienda sujetar la malla con clavos de manta para que no se mueva. La manta también puede colocarse envolviendo un árbol en un jardín. Por ejemplo, puedes proteger al limonero que está en tu jardín, pero no da frutos porque los inviernos son demasiado fríos en tu zona para él o un magnolio que no florece.

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